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Medir con una regla que cambia Índice

sixtime.online · Cuadernillo de método contable

Medir con una regla que cambia: cuadernillo sobre el costo de reposición en un comercio pequeño

Qué le ocurre a la cuenta de un negocio cuando el precio de lo que vende cambia antes de volver a comprarlo.

Por RICARDO DAVID JIMENEZ ARRIETA · Edición del

sixtime.online es un portal solo informativo. Este cuadernillo describe un método de medición; no ofrece asesoría contable, tributaria, legal ni financiera individual, ni hace pronósticos de ningún tipo.

Dos barras de igual largo divididas en distinto número de unidades Ejemplo hipotético. La barra superior representa el importe de una venta al inicio del período, dividido en diez segmentos: las diez unidades de producto que ese importe permitía reponer. La barra inferior representa el mismo importe al final del período, dividido en ocho segmentos más anchos. Un corchete carmín sobre los dos últimos segmentos de la barra superior marca la diferencia de dos unidades. Al inicio: una venta repone 10 unidades diferencia: 2 unidades Al final: la misma venta repone 8 unidades
Figura 1. Ejemplo hipotético en base 100. Ambas barras miden lo mismo porque representan el mismo importe de una venta; lo que cambia es cuántas unidades de producto caben en él. El corchete señala las dos unidades que el importe ya no alcanza a reponer.

1Por qué el resultado contable engaña cuando los precios se mueven

Un comerciante cierra el mes, suma lo que vendió, resta lo que le costó la mercancía vendida y los gastos del local, y obtiene una cifra positiva. Las facturas cuadran y el cuaderno no tiene tachaduras. Sin embargo, cuando vuelve al proveedor para llenar los estantes, descubre que el dinero de la caja no alcanza para comprar la misma cantidad de producto que acaba de vender. La cuenta dice una cosa y el estante dice otra. Este cuadernillo parte de esa contradicción y la trata como lo que es: un problema de medición, no de pronóstico.

Aquí no se anticipa qué ocurrirá con los precios ni se sugiere ninguna conducta financiera. Se describe un fenómeno contable general, presente en cualquier entorno donde el precio de compra cambia entre la adquisición y la venta, y se proponen formas de registrarlo para distinguir qué parte del resultado corresponde a la actividad y qué parte al cambio de precios.

La cuenta que cierra bien

El cálculo habitual compara dos cifras expresadas en la misma palabra, dinero, pero tomadas en momentos distintos. El precio de venta se anota hoy; el costo de la mercancía se anotó cuando se compró, quizá semanas atrás. Si en ese intervalo los precios de compra cambiaron, el costo registrado corresponde a un nivel de precios que ya no existe. La resta es aritméticamente impecable y económicamente ambigua, porque mezcla unidades que llevan el mismo nombre sin tener el mismo poder de compra.1.1

Un ejemplo hipotético en base 100 lo muestra sin recurrir a cifras reales. Una caja de producto se compra a 100 y se vende a 130. El cuaderno registra 30 de resultado por caja. Si al día siguiente el proveedor cobra 125 por la misma caja, quien quiera mantener su surtido deberá destinar 125 de los 130 cobrados a reponerla. Lo que queda para cubrir gastos y retribuir el trabajo no es 30, sino 5. Los 25 restantes no son un excedente: son lo que el cambio de precios exige para volver al punto de partida.

Cuando los precios se mueven, la resta entre venta y costo histórico no mide cuánto rindió la actividad; mide cuánto se separaron dos fechas.

Dos momentos, una sola columna

La contabilidad convencional no está equivocada: responde a otra pregunta. Mide el resultado en términos nominales, en la unidad monetaria tal como circula en cada fecha, y lo hace por buenas razones. La cifra es objetiva, se verifica con documentos y es la que suelen exigir las normas contables y tributarias. El problema surge cuando el comerciante usa esa cifra para decidir cuánto puede retirar, cuánto debe reponer o si su precio de venta basta. Ahí la cifra nominal puede inducir a error, porque trata como resultado lo que en parte es mantenimiento.

Un negocio pequeño funciona como un ciclo: se compra, se vende, se repone y se vuelve a vender. Si el dinero de la venta no alcanza para reponer, el ciclo se estrecha aunque las cuentas digan que cada venta dejó un excedente. Muchos comerciantes lo perciben como la sensación de trabajar igual y tener cada vez menos mercancía, pero no encuentran la cifra que lo confirme, porque su sistema de registro no está hecho para mostrarlo.1.2

Lo que el resultado no separa

El resultado nominal reúne en una sola cifra tres componentes que conviene distinguir. El primero es el margen comercial propiamente dicho: la diferencia entre lo que se cobra y lo que cuesta reponer, que depende de cómo se compra, cómo se fija el precio y cómo se atiende. El segundo es el efecto de tenencia: la variación del precio de la mercancía mientras estuvo en el estante, que no depende de la gestión sino del tiempo transcurrido. El tercero son los gastos del local y del trabajo, que también cambian de precio y se pagan en fechas distintas a las de las ventas.

Separar esos componentes no exige abandonar la contabilidad formal, sino llevar junto a ella un registro de control interno que traduzca las cifras a una medida comparable. Ese registro no sustituye los libros obligatorios ni altera ninguna declaración. Cualquier ajuste por cambios de precios en los estados contables, y la forma de valorar el inventario, se rigen por la normativa contable y tributaria vigente en Guatemala y deben consultarse con un contador público o profesional habilitado. Lo que aquí se describe es una herramienta de lectura para entender el propio negocio.

Queda así planteada la primera pregunta. Si el costo histórico no sirve para saber cuánto cuesta mantener el surtido, hace falta otra medida del costo, una que mire hacia la próxima compra en lugar de hacia la anterior. El capítulo siguiente examina esa medida, el costo de reposición, y las dificultades de registrarlo en un comercio sin departamento contable.

2La reposición como medida alternativa del costo

El costo de reposición es lo que costaría, en la fecha de la venta, volver a adquirir la misma mercancía en las mismas condiciones habituales de compra. No es lo que se pagó ni lo que se pagará con certeza, sino el precio vigente en el momento en que se toma la decisión de reponer. Su virtud es que coloca venta y costo en la misma fecha, de modo que la resta entre ambos vuelve a comparar magnitudes homogéneas.

Mirar hacia la próxima compra

Retomemos el ejemplo hipotético del capítulo anterior. La caja se compró a 100, se vendió a 130 y su precio de reposición el día de la venta era 125. Con el costo histórico, el resultado por caja es 30. Con el costo de reposición, es 5. La diferencia de 25 no desaparece: se registra aparte, como efecto de tenencia, y queda a la vista en lugar de confundirse con el margen. El comerciante no ha perdido información; la ha ordenado.2.1

Esta separación cambia la lectura de cada venta. El margen de reposición indica si el precio de venta cubre, en la fecha de la operación, lo necesario para seguir operando con el mismo surtido. El efecto de tenencia indica cuánto de la cifra nominal proviene del tiempo que la mercancía pasó en el estante. Son dos informaciones distintas y cada una sirve para una pregunta distinta.

Dónde se obtiene el precio de reposición

La principal objeción práctica es que el precio de reposición no está en ninguna factura propia hasta que se vuelve a comprar. En un comercio pequeño, sin embargo, suele haber fuentes suficientes. La más directa es la última lista de precios del proveedor habitual o su cotización para el pedido siguiente. Otra es la factura de la compra más reciente del mismo artículo, aunque no se haya vendido todavía. Una tercera, cuando no hay lista ni compra reciente, es la consulta directa al proveedor anotada con fecha.

Lo importante no es la precisión absoluta, sino la regla. El comerciante decide qué fuente usará, la aplica siempre del mismo modo y anota la fecha en que obtuvo el dato. Un precio de reposición aproximado pero obtenido con un criterio constante da una lectura más útil que uno exacto obtenido cada vez de forma distinta, porque permite comparar un mes con otro sin que el método introduzca ruido propio.2.2

Un precio de reposición aproximado, obtenido siempre con la misma regla, dice más que uno exacto obtenido cada vez de un modo diferente.

Qué cambia en la lectura del resultado

Aplicado a un período completo, el procedimiento es sencillo. Por cada grupo de artículos se anota la cantidad vendida, el precio de venta, el costo histórico y el costo de reposición en la fecha de venta. El margen de reposición del período es la suma de las diferencias entre venta y reposición. El efecto de tenencia es la suma de las diferencias entre reposición y costo histórico. Ambos se leen por separado antes de restar los gastos.

No hace falta hacerlo artículo por artículo. En la mayoría de los negocios pequeños unos pocos productos concentran la mayor parte de las ventas, y basta con seguir a esos productos con cuidado y tratar el resto por grupos. La elección de qué grupos seguir es parte del método y conviene fijarla por escrito.

Hay límites que conviene reconocer. El costo de reposición depende de una fuente externa que el comerciante no controla y que puede cambiar de un día a otro. Además, cuando entre la venta y la siguiente compra transcurre mucho tiempo, el precio vigente en la fecha de la venta puede no coincidir con el que finalmente se pague. El método no elimina esa incertidumbre: la hace visible y la acota a una fecha concreta.

Tampoco debe confundirse este registro con la valoración contable del inventario. La norma aplicable puede exigir costo histórico, promedio u otro criterio, y el uso del costo de reposición en los estados contables solo procede si la normativa contable y tributaria vigente en Guatemala lo admite. Esa determinación corresponde a un contador público o profesional habilitado. Aquí el costo de reposición se usa como medida de control interno.

Resuelta la medida del costo en cada fecha, aparece un problema nuevo. Los márgenes de reposición de enero y de junio están expresados en dinero de enero y en dinero de junio, y sumarlos o compararlos vuelve a mezclar unidades distintas. El capítulo siguiente trata de cómo construir una unidad de cuenta estable que permita hacer esa comparación.

3Cómo elegir una unidad de cuenta estable para comparar períodos

Una unidad de cuenta es la medida en que se expresan las cifras para poder sumarlas y compararlas. En contabilidad se da por supuesto que esa medida es la moneda de curso, y mientras los precios cambian poco el supuesto no causa problemas. Cuando cambian de forma apreciable, sumar importes de meses distintos equivale a sumar metros y pies sin convertirlos. El resultado es un número, pero no una medida.

El problema de sumar meses distintos

Supongamos, como ejemplo hipotético, que un comercio obtiene un margen de reposición de 50 en el primer mes y de 60 en el sexto. A primera vista el margen creció. Pero si en ese intervalo el conjunto de cosas que el negocio necesita comprar pasó de costar 100 a costar 130, los 60 del sexto mes compran menos que los 50 del primero. Para decir si el margen creció o se redujo hace falta expresar ambas cifras en una misma medida.3.1

La unidad de cuenta estable es, por tanto, un concepto metodológico: una referencia que el comerciante construye para traducir cifras de fechas distintas a una base común. No es una moneda, ni una recomendación sobre en qué cobrar o guardar, ni una previsión. Es una regla de conversión interna, del mismo tipo que la que usa un laboratorio cuando corrige sus mediciones por temperatura.

Tres construcciones posibles

La primera construcción es el producto testigo. Se elige un artículo representativo del negocio, que se venda de forma regular y cuyo precio de reposición sea fácil de obtener, y se expresan todas las cifras en cantidades de ese artículo. Un margen de 60 cuando el testigo cuesta 12 equivale a cinco unidades de testigo. Es la construcción más sencilla y la más fácil de explicar, aunque depende de que el artículo elegido no tenga movimientos de precio propios que lo aparten del resto.

La segunda es la canasta propia. En lugar de un solo artículo se toma un pequeño conjunto, por ejemplo los cinco que más pesan en las compras, cada uno con una ponderación fija según su participación habitual. Se calcula el costo de reposición de la canasta al inicio, se le asigna el valor 100, y cada mes se recalcula. La relación entre el valor de un mes y el inicial sirve para convertir cualquier cifra a la base de partida.3.2

La tercera es la canasta de gastos. Algunos negocios prefieren medir no lo que compran para vender, sino lo que necesitan para operar: alquiler, servicios, transporte, sueldos. La construcción es la misma, pero la pregunta que responde es distinta. La canasta de compras indica si el negocio puede reponer su surtido; la de gastos, si puede sostener su funcionamiento. Nada impide llevar ambas, siempre que no se mezclen.

La unidad de cuenta estable no es algo que se encuentra hecho: es una regla que el propio comerciante fija y se compromete a no cambiar.

Criterios de elección

Para decidir entre estas construcciones sirven cuatro criterios. Representatividad: la referencia debe parecerse a lo que el negocio realmente compra o gasta. Disponibilidad: el dato debe poder obtenerse cada mes sin esfuerzo desproporcionado. Continuidad: la referencia debe poder mantenerse durante muchos períodos, porque su valor está en la comparación. Sencillez: debe poder explicarse a otra persona en pocas líneas, lo que obliga a evitar ajustes que nadie más pueda reproducir.

Ninguna construcción es perfecta. El producto testigo es sencillo pero frágil; la canasta es más estable pero exige más registro. Lo decisivo es escribir la regla elegida antes de empezar a usarla, con la lista de artículos, las ponderaciones, la fuente de cada precio y la fecha base, y guardarla junto a los registros del período. Sin ese documento, dentro de un año nadie sabrá cómo se obtuvieron las cifras.

Conviene insistir en el alcance. La unidad de cuenta estable descrita aquí es una herramienta interna de lectura. La moneda en que deben llevarse los libros, la forma de expresar los estados contables y cualquier reexpresión por cambios de precios están determinadas por la normativa contable y tributaria vigente en Guatemala, y su aplicación debe consultarse con un contador público o profesional habilitado.

Con una medida del costo en cada fecha y una regla para comparar fechas, el comerciante ya puede leer su resultado sin mezclar momentos. Pero todavía lo lee en importes, y los importes siguen siendo abstractos para quien piensa en cajas, sacos o piezas. El capítulo siguiente propone expresar el margen directamente en unidades de producto.

4El margen expresado en unidades de producto en lugar de en dinero

Versión reducida del motivo de las dos barras Ejemplo hipotético. Una barra superior con diez segmentos y otra inferior del mismo largo con ocho; un corchete carmín marca los dos segmentos de diferencia. 2 u. Inicio: 10 u. Final: 8 u.
Figura 2. El mismo importe de venta, leído en unidades de producto al inicio y al final de un período hipotético.

Un comerciante rara vez piensa su negocio en importes. Piensa en cajas, en sacos, en piezas, en cuántas le quedan y cuántas necesita pedir. Esa forma de pensar, que la contabilidad suele traducir a dinero para poder sumar, contiene una medida que resiste mejor los cambios de precios: la cantidad física de producto que cada venta permite reponer.

Contar unidades en vez de importes

La operación consiste en dividir el importe cobrado por una venta entre el costo de reposición de una unidad en la misma fecha. En el ejemplo hipotético que recorre este cuadernillo, una venta de 130 con un costo de reposición de 125 permite reponer 1,04 unidades. Por cada 100 unidades vendidas, el negocio puede reponer 104. El margen físico es de 4 unidades por cada 100, antes de gastos.4.1

La figura que abre este capítulo muestra la misma idea desde el lado del importe. Una suma fija que al inicio del período alcanzaba para diez unidades alcanza al final para ocho. La barra no se acortó; se dividió en menos partes. Leer el margen en unidades obliga a mirar esa división y no el largo de la barra.

El margen físico

El margen físico tiene dos ventajas. La primera es que no necesita unidad de cuenta auxiliar para compararse entre períodos: cuatro unidades por cada cien en enero y cuatro en junio significan lo mismo, cualquiera que haya sido el movimiento de precios. La segunda es que habla el idioma del negocio. Un comerciante entiende sin explicación que, si cada cien unidades vendidas solo le permiten reponer ciento cuatro, las cuatro de diferencia tienen que alcanzar para pagar el local, el transporte y su propio trabajo.

Los gastos pueden expresarse en la misma medida. Si el alquiler del mes equivale, al costo de reposición vigente, a 40 unidades de producto, y el negocio vende 1.000 unidades con un margen físico de 4 por cada 100, el margen del mes es de 40 unidades y cubre exactamente el alquiler. Todo en cifras hipotéticas, pero con una lectura inmediata.4.2

La barra no se acorta; se divide en menos partes. El margen en unidades obliga a mirar la división y no el largo.

Lectura conjunta

El margen físico no reemplaza al margen en importes ni al resultado contable. Cada uno responde a una pregunta. El resultado contable dice lo que las normas consideran resultado del período. El margen de reposición en unidad de cuenta estable dice si el negocio conserva su capacidad de operar en términos comparables. El margen físico dice cuántas unidades de producto genera la actividad por encima de las que consume.

Tiene también sus limitaciones. Funciona bien en negocios con pocos artículos o con un artículo dominante, y pierde claridad cuando el surtido es muy variado o cambia con frecuencia. Además, no captura cambios de calidad ni de presentación: si el proveedor entrega cajas más pequeñas al mismo precio, el conteo en cajas ocultaría la diferencia, y hay que registrarla aparte.

Como el resto de las medidas de este cuadernillo, el margen físico es una herramienta de control interno. No sustituye la información que la normativa contable y tributaria vigente en Guatemala exige presentar, y cualquier decisión que se derive de él en materia contable o fiscal debe consultarse con un contador público o profesional habilitado.

Todas las medidas descritas hasta aquí comparten una condición: necesitan datos que no siempre se guardan. Para calcular el margen físico de hace seis meses hay que saber qué costaba reponer entonces, y ese dato suele perderse. El último capítulo trata de qué conviene registrar para poder reconstruir el pasado.

5Qué se registra para poder reconstruir el pasado

Las medidas de los capítulos anteriores son sencillas de calcular cuando se tienen los datos y casi imposibles de rehacer cuando no. El precio de reposición de un artículo en una fecha pasada no queda escrito en ningún documento propio si ese día no se compró nada. La lista de precios del proveedor se sustituye por la nueva y la anterior se tira. Por eso el método depende menos del cálculo que de la disciplina de registro.

El registro mínimo

El registro mínimo tiene cinco columnas por cada artículo seguido o por cada grupo: fecha, cantidad vendida, importe cobrado, costo histórico de lo vendido y costo de reposición vigente en esa fecha con indicación de su fuente. A ello se añade, una vez al mes, el valor de la canasta o del producto testigo elegido como unidad de cuenta y la relación de gastos del período.5.1

No hace falta un programa especializado. Un cuaderno con columnas fijas o una hoja de cálculo sencilla bastan, siempre que el formato no cambie de un mes a otro. La tentación de mejorar el formato sobre la marcha es la principal causa de series que no se pueden comparar. Si una columna resulta insuficiente, se añade otra al final y se anota desde qué fecha existe, sin alterar las anteriores; así los meses viejos y los nuevos siguen leyéndose con la misma plantilla y cualquier persona que retome el cuaderno sabe qué dato faltaba en cada tramo.

Frecuencia y disciplina

La frecuencia debe ajustarse a la velocidad con que cambian los precios que interesan. Si los precios de reposición cambian poco dentro del mes, basta con un registro mensual del precio y un registro diario de las ventas. Si cambian con frecuencia, conviene anotar el precio de reposición cada vez que se recibe una lista nueva o se hace una compra, y usar para cada venta el último precio conocido. La regla debe escribirse y respetarse.

Tan importante como anotar es conservar. Las listas de precios, las cotizaciones y las facturas de compra que se usaron como fuente deben guardarse ordenadas por fecha. Una fotografía fechada o una carpeta por mes resuelven la mayor parte del problema. Sin esos documentos, el registro no puede comprobarse, y un registro que no puede comprobarse pierde su valor como control.5.2

El método depende menos del cálculo que de la costumbre de anotar la fecha y la fuente de cada precio.

Cómo se reconstruye un período

Cuando el registro está completo, reconstruir un período es un ejercicio ordenado. Primero se agrupan las ventas por artículo o grupo. Después se asigna a cada venta el costo de reposición vigente en su fecha. Luego se calcula el margen de reposición y el efecto de tenencia, y se comprueba que su suma coincide con el resultado nominal. Por último se convierten las cifras a la unidad de cuenta estable o a unidades de producto, según la pregunta que se quiera responder.

Cuando el registro está incompleto, se puede reconstruir de forma aproximada, siempre que la aproximación quede declarada. Si falta el precio de reposición de una semana, se usa el último conocido anterior y se marca la cifra como estimada. Si falta la canasta de un mes, se interpola entre los meses vecinos y se anota que se hizo así. La reconstrucción aproximada es útil mientras nadie la confunda con una medición directa.

Este registro tampoco reemplaza a los libros ni a los comprobantes que la ley exige llevar. La normativa contable y tributaria vigente en Guatemala determina qué documentos deben emitirse y conservarse, y por cuánto tiempo, y conviene verificarlo con un contador público o profesional habilitado antes de organizar el archivo.

Con este capítulo se cierra el recorrido: una medida del costo que mira hacia la reposición, una regla para comparar períodos, una lectura del margen en unidades físicas y un registro que permita volver sobre todo ello. Queda una pregunta práctica: qué variables hay que vigilar para saber si el método se está aplicando bien. El apéndice las reúne en una tabla y describe con franqueza lo que el método no puede hacer.

Apéndice: variables de control del método

La tabla reúne las ocho variables que conviene vigilar en cada período. Los valores corresponden al ejemplo hipotético que recorre el cuadernillo, en base 100: una caja comprada a 100, vendida a 130 y con un costo de reposición de 125 en la fecha de venta.

Tabla 1. Variables de control con valores de un ejemplo hipotético en base 100
Variable Cómo se obtiene Valor
Precio de venta por unidadImporte cobrado dividido entre unidades vendidas130
Costo histórico por unidadFactura de la compra de la que salió lo vendido100
Costo de reposición por unidadLista, factura reciente o consulta, en la fecha de venta125
Margen nominal por unidadPrecio de venta menos costo histórico30
Margen de reposición por unidadPrecio de venta menos costo de reposición5
Efecto de tenencia por unidadCosto de reposición menos costo histórico25
Unidades que repone un importe de 1.000 al costo inicial1.000 dividido entre el costo histórico10
Unidades que repone el mismo importe al costo de reposición1.000 dividido entre el costo de reposición8

Limitaciones del método

El método descrito es una herramienta de lectura y tiene límites que conviene declarar. El primero es su dependencia de fuentes externas: el costo de reposición se obtiene de listas, cotizaciones o compras recientes que el comerciante no controla, y un dato mal tomado se propaga a todas las medidas derivadas. La constancia en la regla de obtención reduce ese riesgo, pero no lo elimina.

El segundo límite es la representatividad. El producto testigo y la canasta propia simplifican un surtido real que suele ser más variado, y cuando la composición del negocio cambia, la referencia envejece. Abrir una referencia nueva y declarar el empalme es posible, pero cada empalme introduce una discontinuidad en la serie.

El tercero es el costo de registro. Llevar fechas, fuentes y precios de reposición exige tiempo, y un registro incompleto obliga a estimaciones que deben marcarse como tales. En negocios con surtidos muy amplios o rotación muy rápida, el esfuerzo puede superar la utilidad si no se concentra en los artículos principales.

El cuarto es de alcance. El método no predice precios, no indica qué precio de venta fijar ni cómo financiar el negocio, y no sustituye la contabilidad formal. La valoración del inventario, la moneda de los libros y cualquier ajuste por cambios de precios se rigen por la normativa contable y tributaria vigente en Guatemala y deben consultarse con un contador público o profesional habilitado. Finalmente, todos los valores de este cuadernillo son hipotéticos y sirven solo para ilustrar el procedimiento.

Nota sobre las fuentes

El contenido se apoya en conceptos de contabilidad de uso general y ampliamente documentados en la enseñanza de la disciplina: la distinción entre costo histórico y costo corriente o de reposición, la diferencia entre mantenimiento del capital financiero y de la capacidad operativa, la separación entre resultado de operación y resultado de tenencia, y las técnicas elementales de números índice para expresar cifras de distintas fechas en una base común.

Son interpretación del autor la organización del método en cinco pasos, la propuesta de leer el margen en unidades de producto, los criterios para elegir una unidad de cuenta y el formato del registro mínimo. Esas propuestas no reproducen ninguna norma oficial y no deben tomarse como tales.

Los ejemplos se construyeron en base 100 con valores inventados y se verificaron aritméticamente uno por uno, comprobando que margen de reposición y efecto de tenencia sumen el resultado nominal. El texto se revisó para eliminar cualquier referencia a coyunturas, entidades o periodos concretos. Si detecta un error, puede comunicarlo por los medios indicados en la sección de contacto.

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Los métodos descritos son de carácter general y los ejemplos son hipotéticos. La elección de la unidad de medida contable, el tratamiento de la reposición y cualquier ajuste por cambios de precios se rigen por la normativa contable y tributaria vigente en Guatemala y deben consultarse con un contador público o profesional habilitado. El texto completo figura en el documento de Descargo de Responsabilidad.

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